Si estás escuchando esto, y estás prestando cierta atención, estás intentando entender lo que estoy diciendo, ya sea porque te resulta interesante, porque necesitas distraerte mientras haces otras cosas, o porque tienes el reproductor en modo automático y está encadenando contenidos. Cualquier excusa es lícita… pero ¿qué o quién está escuchando? Eres tú, claro… pero ¿qué o quién eres tú? ¿Tú eres tu cuerpo? ¿Tu cerebro? ¿Tu alma? ¿Tu mente? ¿Tu conciencia? ¿Eres una especie de piloto que reside en tu craneo y conduce una especie de robot gigante o eres un “todo” desde la punta de tus pies hasta la coronilla? Hoy vamos a darle un par de vueltas a este tema con la excusa de la película de 2025, Mickey 17 del director Bong Joon-ho Mi nombre es Josevi Baeza, soy psicólogo y estas hojeando la enciclopedia pixelada de salud mental, donde podrás conocer elementos de la psicología y la psiquiatría con ejemplos de la cultura popular alternativa. Este contenido lo encuentras en casi cualquier plataforma de podcast y me puedes seguir en Instagram como Centro Baeza. Hazme comentarios y propuestas para hacer crecer la enciclopedia pixelada, y si consideras que puede ayudar a alguien que conoces, compártelo. Antes de entrar en harina, vamos a dar un pequeño rodeo, porque este tema ha sido abordado de manera directa o indirecta por multitud de obras más o menos sesudas o populares. En 2019, el escritor Terry Bisson, ganador de los premios Hugo y Nebula por su relato corto “Bears discover fire”, publicó una pequeña recopilación de relatos llamada “They’re made out of mead”, están hechos de carne. En uno de los relatos se recoge la conversación imaginaria de dos entidades inteligentes computerizadas que están investigando a los humanos y se sorprenden al descubrir que los humanos estamos hechos de carne. No poseemos estructuras físicas como un disco duro que almacene datos, no poseemos unidades de procesamiento de datos que intercambian flujos de información a través de buses o procesamiento de señales de entrada y salida, como podría hacer una calculadora, un ordenador o un teléfono móvil. No acaban de entender que los humanos pensamos con un trozo de carne que está alojado, mas o menos, en una protuberancia que tenemos en uno de los extremos. Y es que en este relato se resume muy bien la realidad de los seres biológicos con cerebro. Es el cerebro con sus estructuras físicas más o menos interconectadas el órgano encargado de hacer lo que los humanos hemos etiquetado como “pensar”, “sentir” o “ser”. Y eso está muy bien cuando observamos a otra entidad, a otro animal, a otra persona… nos damos cuenta que tu amiga se está tomando un batido de fresa y lo está disfrutando, porque la vemos acercarse la copa a la boca, está bebiendo y su cara refleja un gesto de placer. O que tu amigo lo está pasando mal al defender un trabajo en clase que no lleva bien preparado porque le tiembla la voz, mira constantemente la presentación en la pantalla o se pone a sudar cuando la profesora le pregunta si de verdad ha sido él y no chatgpt quien ha escrito la descripción de la mitocondria. Pero ¿Qué pasa cuando nos observamos al espejo? Vemos una cara que nos mira a los ojos, que repite nuestros gestos. Sabemos que ese reflejo corresponde a lo que conocemos como “yo”. Sabemos que no es otra persona detrás de un cristal. Pero ¿qué hay detrás de esos ojos que nos miran con cara de sorpresa o extrañeza mientras hacemos este análisis? ¿Quién está pensando todas estas movidas profundamente trascendentales? La respuesta automática es, por supuesto, Yo… Soy Consciente de ello. Es mi mente la que piensa y habla… Y es curioso, porque a día de hoy, la neurociencia no tiene nada claro qué es eso de la consciencia o la mente. La mente, la consciencia, es una entidad, es la que llega a la conclusión de que una masa cocida de harina, agua, levadura y sal, cubierta de tomate frito, queso y jamón, es una pizza. Que las partes de un objeto por separado son más pequeñas que ese “todo”. Porque ese “todo” tiene significado por si mismo. Ese significado se lo ha dado una entidad subjetiva, consciente de si misma. Capaz de integrar y desintegrar información. Procesarla. Sentirla. Disfrutarla u odiarla. Temerla. Despreciarla. Amarla. Ignorarla, recordarla… etc. Sabemos cómo se comporta, podemos medirla, tenemos test de inteligencia, de personalidad, de ansiedad, de depresión, de psicopatologías… PERO y esta es la magia… desde un punto de vista científico, desde un punto de vista riguroso, no podemos definirla. ESE es el gran problema de la conciencia. No sabemos qué es la mente. Sólo podemos observarla. En este campo, el arte y la filosofía, han ganado. Por eso es tan potente la frase “pensamos con un trozo de carne”. Porque la realidad es así de fría. Igual que sintetizamos insulina con el páncreas, igual que filtramos la sangre con los riñones, igual que absorbemos el agua de lo que comemos con el intestino grueso, pensamos con el cerebro. La consciencia, la mente, es la experiencia fenomenológica, que percibimos de manera subjetiva utilizando el cerebro. Pero, de nuevo, esa es la magia. Usamos la consciencia para experimentar la consciencia. ¿Y qué tiene que ver todo esto con Mickey 17? ¿La has visto? Es una película de Bong Joon-ho, el director coreano de Parásitos, entre otras. Protagonizada excepcionalmente por Robert Pattinson que cuenta la historia de Mickey, en un futuro en el que la humanidad tiene que explorar el universo en busca de un nuevo hogar porque nos hemos cargado el planeta. En un entorno tan hostil se ha desarrollado una tecnología por la que se puede migrar la consciencia de una persona de un cuerpo a otro de reemplazo. Se puede clonar no sólo el cuerpo biológico sino también una especie de respaldo de la mente. Esto se utiliza sobretodo en personal de alto riesgo. Y Mickey forma parte de este personal. Se utiliza como sujeto de pruebas, como especialista en reparaciones peligrosas o como explorador. Y se llama Mickey 17 porque es la decimoséptima copia de si mismo. Los anteriores Mickeys han muerto. Cada vez que muere, se imprime una nueva copia y se le implanta no sólo sus recuerdos sino también su consciencia. Este punto se ha explorado en otras ocasiones. La película “El sexto día” de Arnold Schwarzenegger plantea también la posibilidad de crear una copia perfecta de cuerpo y mente o el videojuego SOMA, que no he querido usar como ejemplo principal debido a que es una obra indie de terror, pero que trata esto mismo de manera excepcional. O incluso el reciente “The Alters”, en el que vas generando copias de ti mismo con ligeras diferencias para poder resolver problemas concretos. Y si me apuras, toda tecnología propuesta en la ciencia ficción que tenga que ver con la teletransportación de punto a punto no deja de ser una desintegración y reintegración idéntica de dos objetos, ya sea en Star Trek o en Tron. No es teletransportar, es copiar y destruir el original. El tema es que si asumimos esto, la consciencia no se traslada, se copia. De la misma manera que dos gemelos idénticos no son la misma persona con dos cuerpos. La clonación humana existe desde que los humanos existen. La clonación existe desde hace miles de millones de años, cuando un organismo pluricelular en su proceso de división celular a la hora de reproducirse, se dividió completamente en dos cigotos por primera vez y generó dos organismos idénticos en lugar de uno. Un clon, por perfecto que sea, incluso a nivel de conciencia, no es la persona original, es una copia, con su propia individualidad. Por eso en Mickey 17, alerta de mini espóiler que no es tal porque lo pone en la sinopsis de filmaffinity, cuando el 17 es dado por muerto y crean al 18, se da la situación de que hay dos Mickeys, con su propia consciencia, mente, sueños, deseos, e incluso personalidad y miedos. Si os ofrecen alguna vez hacer un respaldo de vuestra consciencia, o que os van a teletransportar a la superficie de un planeta, que sepáis que os están timando. Quien se despierte, no será la misma persona. Yo soy Josevi Baeza. Si te ha gustado este contenido, o consideras que puede ser del interés de alguien, compártelo. A mi me encuentras en la web centrobaeza.es, un saludo y nos vemos en la siguiente página de la Enciclopedia Pixelada de Salud Mental.