El machismo de Firewatch – Mi opinión no demandada

Programa del podcast «Mi opinión no demandada» en el que hablo del Machismo en el videojuego Firewatch

El podcast en youtube:

Texto íntegro del podcast

Este podcast, Mi opinión no demandada, es un contenido que sale desde las tripas, aunque procuro que pase por la razón para poner un poco de orden y concierto. ¿Qué quiero decir con esto hoy? Pues avisar de que el contenido es personal, pero personal hacia mí, no hacia ti que me estás escuchando.

No te lo digo a ti para intentar convencerte, sino que se lo digo al mundo y a la la vida por si a alguien le sirve. Y como recoge la traición oral africana: He aquí mi versión de esta historia. Te haya gustado o no, llévate una parte y déjame el resto.

Dicho esto, vamos a entrar en harina en un tema complicado porque enfrenta a dos partes muy desiguales tanto en peso como en número. Efectivamente si has leído el título del programa, hoy voy a adentrarme en las fangosas arenas del feminismo.

Pero aviso, estoy de parte del feminismo, además del feminismo radical. El que concibe el inicio del problema en la raíz de su concepción. Aquí puedes hacer varias cosas, seguir escuchando a ver qué es lo que digo, no por si coincides o no conmigo, sino por si acabamos aprendiendo algo, tanto tú como yo. O si ves que este contenido atenta contra los fundamentos de todo lo que crees y eso es insoportable, pues que lo pares y te pongas otra cosa, que hay que ser muy masoquista para someterse a tremenda tortura.

Si ves que sientes la necesidad de dar tu opinión… Haz un podcast, que es lo que he hecho yo.

Vale. Ahora sí, vamos a ello.

No sé si lo sabes, pero soy un gran aficionado a los videojuegos. Disfruto de dedicar todos los días un rato a jugar, y soy un gran apasionado de las historias. Pues bien, hace unos años tuve la oportunidad de jugar a Firewatch, una pequeña historia de un señor que, en un momento de su vida, siente la necesidad de alejarse de todo e irse a cuidar de un trozo de bosque durante el verano, a modo de retiro. De hecho, el título del juego, Firewatch, significa eso, guardabosques, o de forma literal, persona que observa el fuego. Que detecta posibles focos de incendios para poder extinguirlos en sus primeros compases para que no arrase todo el bosque.
El protagonista de esta historia pasará unos meses en una torre alejado de todo sumido en sus pensamientos y, de forma eventual, dará paseos para asegurarse de que quienes vienen al bosque se comporten de forma respetuosa, y en un momento dado contactará con Delilah, una guardabosques veterana con la que tendrá comunicación sólo por radio. Se establecerá una relación particular ya que estarán durante semanas hablando por el intercomunicador sabiéndose que ellos son las únicas personas que tienen a su alcance, contándose intimidades, secretos y vergüenzas. Desnudándose de esa forma como sólo lo hacemos cuando lo hacemos ante alguien desconocido. Alguien que sabemos que no nos va a juzgar, y si lo hace, no nos importa porque es una persona cualquiera. Así, y poco a poco, se coqueteará con el pasado, con el sexo, el amor, la culpa, y vida.

Firewatch se publicó en 2016, y por aquel entonces yo aun no había empezado de forma comprometida a investigar de forma personal las bases teóricas del feminismo. Yo tenía una intuición muy fuerte de que algo estaba mal. Durante mis estudios en psicología asistí a las dos únicas asignaturas que ofertaba la carrera sobre sexo y género. No es sorprendente si os digo que era, literalmente, el único hombre de la clase. Es sorprendente la cantidad de hombres que hablan de feminismo sin tener ninguna formación. Hay muchas mujeres que hablan sin saber, pero la inmensa mayoría de estudios serios, reflexiones filosóficas, antropológicas y sociológicas las hacen mujeres. Esto no raro, les afecta directamente a ellas. Pero es sorprendente que un tema tan serio como es la desigualdad entre sexos sea un tema que se considera abierto a la opinión infundada. Por favor, negacionistas del machismo, el botón de parar el podcast es eso redondo con un cuadrado en el centro.

Pues bien, a día de hoy, y tras muchos años de escuchar podcast, leer tratados, y atender cientos de historias personales de mujeres, he llegado a dos conclusiones.

La primera es que el problema del machismo existe. Es un problema arraigado, es sistémico y existe un esfuerzo consciente por mantener el status quo.

Y la segunda es que me queda mucho por aprender, sobretodo de las bases filosóficas, sociológicas y antropológicas del machismo y el feminismo. Primero para saber detectar los síntomas o mecanismos del que se nutre el patriarcado, y luego para poder combatirlo y neutralizarlo.

Pero también para saber detectar los límites del machismo y el feminismo, porque muchas veces se ataca al movimiento feminista por sus errores utilizando la clásica falacia de composición, por lo que si algo que se defiende no tiene razón de ser, todo el movimiento queda invalidado.

Y es ahora cuando todo este enorme circunloquio adquiere sentido. Espera sólo un poco más, que ya hemos llegado.

Pues resulta que la semana pasada leí en twitter, cómo no, que se decía de Firewatch que no sólo era un juego aburrido, sino que también era tremenda machirulada. Término maravilloso que hace referencia a argumentos y contenidos que buscan defender la razón de ser y vivir del machismo.

Este tweet me sorprendió, porque en mi memoria, Firewatch es un juego pausado y reflexivo, y es posible que a ti te parezca aburrido o, como se le llegó a llamar, un simulador de paseos. Hasta ahí, bien.

Pero cuando se añadió la coletilla de contenido machista me saltaron las alarmas. Porque eso no formaba parte de mi recuerdo. Y eso no significa que no estuviera, sólo que no me fijé en ello. Como cuando estoy diez minutos buscando algo que llevo en la mano.

Pues bien, Firewatch es machista, sostenían, por diversas razones. Y aquí tengo que decir que es posible que desvele aspectos de la trama. Es un juego de 2016 y en realidad lo importante del juego no es el final sino el camino, pero ahí está el aviso a navegantes.

Primero nos cuentan en el prólogo que la mujer de nuestro protagonista, que por cierto se llama Henry, en un momento dado se plantea un cambio de trabajo que implica un cambio de domicilio o tener que ir y venir todos los días en coche, y que es Henry quien toma la decisión final. Se plantea como un consenso, pero de forma práctica la decisión final la toma el hombre.

Momentos más tarde, aun en el prólogo, nos cuentan que ella presenta una demencia precoz que nos presenta la situación de convivir con una persona con una enfermedad que complica la convivencia, y Henry empieza a tomar malas decisiones, que le llevarán a cometer ciertas negligencias en el cuidado de su mujer. Esto arrastrará a Henry, sumido en la culpa y lleno de ganas de escapar de todo, a irse de retiro unos meses al monte.
No os he contado que la historia está ambientada en 1975, en Estados Unidos, por lo que el contexto social y cultural del momento y del lugar haría que esto que acabo de contar sea bastante entendible. Tan malo es obviar que existía racismo en la obra Tom Sawyer de Mark Twain como escandalizarse porque la última palabra sobre un cambio de residencia en 1975 la tomara el hombre o que encerrara a su mujer demenciada en casa mientras se iba emborracharse al bar. Lo primero era normal en la época, y recordad que el concepto normal dista mucho de ser sinónimo de bueno o deseable,  y lo segundo es lo que lleva a Henry a irse a vigilar incendios. De los miles de motivos que podrían haber inventado los autores del juego, escogieron estos y no otros.

El tercer gran motivo por el que se acusa a Firewatch de machismo es la construcción del personaje de Delilah, mostrándola como una mujer con mucho mundo, de vuelta de todo y empoderada, pero que al final acaba coqueteando con Henry con proposiciones sexuales veladas y empujándote a estrechar lazos aunque sea por radio. Se le acusa de simplificar el personaje convirtiéndola, una vez más, en un mero receptáculo de nuestras pasiones y deseos masculinos. Sin embargo yo pienso que el llegar a esta conclusión es en sí mismo una simplificación del personaje. Si tras estar varias horas construyendo el personaje y sus motivaciones, y me refiero a Delilah, concluimos que hemos acabado sexualizándola, quien ha simplificado es quien hace el análisis.

Tened esto en cuenta. La historia que se cuenta es la de Henry, no la de Delilah. Está claro que somos partícipes del viaje de nuestro atormentado guardabosques, de su transformación a lo largo de semanas de observación, autoobservación y conversaciones con su compañera. Pero es que Delilah es un personaje también con sus claroscuros. Y no olvidemos que el feminismo no niega la sexualidad de las mujeres, sólo el amor romántico por el cual se establecen unas reglas en la relación de pareja de sumisión y autoabandono por parte de ellas. Pero las mujeres feministas tienen impulso sexual y disfrutan de ello con pasión, y se enamoran, y lloran, y ríen y sueñan. Se emborrachan, tropiezan y se levantan, van a la consulta de psicología, se tiran pedos y cocinan, no porque se les mande sino porque quieren. Y en la historia de Firewatch, Delilah flirtea con Henry porque le sale del toto, porque ella también está sola, porque nuestra naturaleza es social y tendemos a juntarnos con quien tenemos cerca, y establecer relaciones. Si esas relaciones son sanas o tóxicas es otro cantar, pero está en nuestra programación genética.

¿Es Firewatch machista? Pues seguramente, porque nuestra sociedad es machista, pero si lo es, no lo es de forma intencional. Nuestro trabajo de deconstrucción pasa por darnos cuenta de nuestras vergüenzas e intentar mejorarlas. Mi profesora de Psicología Social nos decía que lo peligroso no es ser machista sino no saberlo. Porque si sabes que lo eres, tienes la oportunidad de cambiarlo. Pero para ello es necesario un proceso de reflexión y aprendizaje que va a tambalear los fundamentos de nuestro propio ser.

Yo de momento, voy a darle otra vuelta a Firewatch seis años después para ver, ahora con las gafas moradas puestas, para intentar averiguar si de verdad mi memoria había obviado los componentes complicados.

Muchas gracias por haber llegado hasta aquí, yo soy Josevi Baeza y esta ha sido mi opinión no demandada.


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